Informática y sociedad: La brecha digital

 

Las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) ofrecen numerosas ventajas: mayor acceso a la información, reducción de costes en el sector laboral, mayor conectividad entre las personas, etc. Pero la digitalización no se está dando por igual en todo el mundo y es que, también en esto, existe un desequilibrio y recibe el nombre de brecha digital.

En el año 2020 nuestras vidas cambiaron por completo cuando el COVID-19 nos encerró por meses en nuestras casas y nos obligó a estudiar, trabajar y mirarnos los unos a los otros a través de una pantalla. Años después la modalidad online y el “home office” vinieron para quedarse, cada vez más empresas optan por esta opción combinándola con la presencialidad para llevar a cabo sus actividades. Sin embargo, no todos tienen las mismas posibilidades de estar conectados, según un estudio de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo especializado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 33% de la población mundial -2.600 millones de personas- no tiene acceso a Internet o nunca lo ha usado.

La desigualdad en el acceso a Internet y las TIC se conoce como brecha digital. En 2023 el 70% de los hombres utiliza Internet, frente al 65% de las mujeres. También, la cantidad de mujeres que está desconectada en todo el mundo es un 17% mayor que la de hombres, según el informe de la UIT. Esta grieta se torna aún más profunda cuando hablamos de regiones: en enero de 2024, en India el 47.6 % de sus habitantes viven desconectados, frente al 10% en Europa, la Comunidad de Estados Independientes y las Américas.

Los datos evidencian el abismo tecnológico que separa a unos países de otros, a pesar de que las redes 3G y 4G, a la espera de la expansión masiva del 5G, llegan ya a casi todos los rincones del planeta. En este punto conviene matizar entre el acceso a Internet y la alfabetización digital, es decir, el proceso de aprendizaje que permite a una persona adquirir competencias para entender y aprovechar el potencial educativo, económico y social de las nuevas tecnologías. Es un fundamental destacar que no se trata solo de tener internet. Existen tres dimensiones o puntos de vista:

Brecha de Acceso: Relacionada con la posibilidad de tener la infraestructura (conexión de calidad, dispositivos)

Brecha de Uso: Relacionada con las habilidades para utilizar las herramientas digitales básicas (alfabetización digital).

Brecha de Apropiación o Calidad de Uso: Relacionada con la capacidad de sacar provecho real de las TIC para mejorar la vida (educación, empleo, participación cívica).




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